• Lactarum Ecuador

¡Así encontré mi propósito!

En mi vida estudiantil no fui tan cercana al discurso feminista, pese a estudiar en la Facultad de Sociología donde el tema tiene relevancia, quizás porque hasta ese momento sentía que todos mis derechos, al margen de mi género, se habían respetado siempre.


Cuando ingresé al mundo laboral empecé a observar algunas situaciones que me llamaban la atención como tener que entregar un test de embarazo entre los papeles que me solicitaban las empresas para avanzar en un proceso de selección. Cuando fui mamá mi calificación de desempeño fue castigada porque trabajé 9 meses del año, debido a que tomé mi licencia de maternidad. Sin embargo, a mi hermano que vive en Londres donde los padres pueden tomar su licencia de paternidad compartida con la madre, le sucedió lo mismo.


Por último, cuándo me reincorporé al trabajo después de mi licencia de maternidad me costó mucho mantener la lactancia porque no encontraba un lugar apropiado para poder almacenar la leche, las peripecias eran correr al baño, a una bodega, seguir respondiendo correos mientras trataba de recolectar la leche.


Hoy agradezco haber vivido estas experiencias porque me volvieron más observadora y empática con quienes nos enfrentamos a este tipo de discriminaciones que suceden de manera consiente e inconscientes. También despertaron mi propósito de acompañar a las empresas a ser más humanas y por default más productivas. Así nació Lactarum, una empresa social que contribuye a generar una cultura de apoyo a la lactancia maternal, especialmente en el mundo laboral.


El mundo entero se está movilizando para generar sociedades más inclusivas y sostenibles, la “igualdad de género” está en la agenda internacional a través del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5. Sin embargo, a raíz de la emergencia sanitaria la desvalorización de las labores de cuidado y las no remuneradas se ha agudizado, a pesar de que tiene el importante rol de asegurar la sostenibilidad de la vida y las actividades económicas.


Se estima que en Ecuador ya se han perdido un millón de empleos, y según datos del INEC con corte a mayo de este año el empleo adecuado está en 16,7%, el subempleo en 34,5%, otro empleo no pleno 25% y empleo no remunerado en 7,7%. Si desagregamos estos datos por género tenemos que la tasa de desempleo en hombres se incrementó en 8,3% de diciembre 2019 a mayo de este año; y en las mujeres 11,1%.


Estos datos son un ejemplo que evidencian que las conquistas ganadas en materia de equidad de género han retrocedido diez años y cuando las empresas pierden su liquidez, lo natural es recortar gastos y entre ellos el presupuesto para pago de salarios. En este contexto no es atractivo tener colaboradoras en embarazo, maternidad y lactancia y ellas se vuelven en candidatas más opcionadas para perder sus empleos.


Estoy convencida de que la familia (con todos los matices que pueda tener) es la institución más importante de la sociedad, es la que sostiene la salud física y emocional de las personas. Por esa razón, las empresas deben apostar por su gente, sin desvalorizar la etapa de parentalidad, que es coyuntural en una persona, no siempre estará en etapa de embarazo, no siempre estará en licencia, pero si los colaboradores madres/padres son apoyados y respetados en estos momentos de su vida, sin duda serán colaboradores fidelizados, comprometidos y eternamente agradecidos con su empleador.


Tuve la fortuna de ser promovida en cada uno de mis embarazos, porque contra todo pronóstico, un hijo te da la fuerza para ser invencible, productivo e innovador.



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